Vi un tipo discutiendo apasionadamente con el GPS de su auto porque «no conoce las calles de Palermo» mientras daba vueltas en la rotonda de Plaza Italia; el navegador, con una paciencia de santo, repetía «recalculando» cada quince segundos. Al final estacionó en doble fila, bajó y le gritó al celular: «¡Te dije que a la derecha, boludo!». La tecnología tiene límites, pero la terquedad humana no. 🤷♂️